Playas de la comarca, sin ponerlas en fila
Aquí no hay un primer puesto ni un último. Hay orillas distintas, y se elige por cómo llegáis, por el viento de ese día y por si queréis un bar detrás o un tramo más abierto. El detalle del Puerto está en Puerto de Sagunto. El de la población de al lado, en Canet d'en Berenguer. Si la base es Canet y os interesa piscina comunitaria además de arena, la ficha Albatros habla de cuatro plazas, terraza, garaje y esa piscina. No es un premio: es una distribución. La bandera azul, si algún año la tiene un tramo, se comprueba en la temporada en curso, no en este párrafo.
De sur a norte, en una lectura de mapa, aparecen El Puig, Puçol, Canet, Almardà, Corinto, la playa del Puerto y, ya hacia Castellón, Almenara, Xilxes (Chilches) y Moncofa (Moncófar). No hace falta bañarse en las nueve. Con una o dos por estancia se entiende la costa.
Puerto
La playa del Puerto es urbana, ancha en muchos accesos, con paseo detrás y el muelle comercial en el horizonte de una parte del arenal. Se llega andando desde el entramado de calles del distrito, así que encaja si dormís ahí y no queréis coche para el baño. En temporada alta suele haber socorrista en los puestos principales; las fechas exactas las marca el municipio cada verano. Hay duchas de pie en varios entrantes, que a agosto van justas de presión a mediodía.
El graderío humano se concentra en las pasarelas. Unos cientos de metros más allá suele haber más sitio, con la misma agua. El levante levanta ola corta y pica la cara: si la bandera amarillea, el paseo sigue siendo válido y el baño no. Por la tarde el sol da de cara según la orientación; la sombrilla importa más que el modelo de toalla.
Almardà
Almardà pertenece a Sagunto y queda al sur del Puerto, pasada la franja de Corinto, antes de entrar en término de Canet. El ambiente es de urbanización y de segunda residencia, con pinar y tramos de duna detrás de la arena. Si hay carteles de duna protegida, no se bajan a atajar: la planta que sujeta la arena se rompe con un atajo de diez metros y tarda años en volver.
Entre semana de junio puede sentirse más holgada que los accesos céntricos del Puerto. En un domingo de agosto, no. Los servicios de quiosco siguen el calendario comercial, no el vuestro. Llevad agua. El aparcamiento en calle se llena y discutir con un vecino por un vado no es parte del baño.
Corinto
Corinto es urbanización de Sagunto, encajada entre la playa del Puerto y Almardà. Los bloques miran al agua y la vida de calle es de gente que baja del portal con la nevera portátil. Hay menos paseo de «venir a ver el puerto» y más rutina de vecinos. Sirve si alquiláis ahí o si pasáis de camino y el viento en el Puerto os ha echado unos minutos al sur.
No es un núcleo con mercado grande ni con teatro. Si vuestro día mezcla monumento y baño, Corinto es solo el baño, y el monumento sigue estando en el cerro, a un desplazamiento. En invierno muchos bajos cierran y la orilla queda para quien camina con chaqueta.
Canet
Canet d'en Berenguer tiene pueblo y frente de mar con paseo, tiendas de temporada y una escala más de municipio costero que de urbanización suelta. Se está bien todo el día si el alojamiento está allí: se sube a comer, se baja a la sombra, se vuelve a bajar. Albatros, con piscina comunitaria, permite saltarse la hora en que la arena quema sin subir al coche. Confirmad en la reserva el uso de esa piscina y del garaje; no los deis por un extra verbal.
Hacia el sur se acaba el término y empieza otra población; hacia el norte, Almardà. No hace falta recorrerlas en la misma mañana. Elegid un acceso, mirad la bandera y quedaos. Quien venga en tren hasta Sagunt todavía tiene que cerrar el trayecto hasta Canet en otro medio: la vía no muere en esta orilla.
Almenara
Almenara, al norte de Sagunto, junta playa ancha, casco con castillo en el monte y la marjal a la espalda del arenal. Son tres paisajes. El baño no exige visitar el castillo, y el castillo no exige bañador. Si madrugáis, se pueden encadenar un paseo por la marjal —con repelente, porque el agua quieta tiene mosquito— y un baño cuando el sol no esté en lo alto.
La C-6 tiene apeadero en el municipio, separado de la arena. Sin coche, preguntad el enlace. Con coche, el aparcamiento de primera línea se disputa en agosto igual que en el resto de esta costa. La marjal no es una piscina: no se nada entre el carrizo.
Xilxes (Chilches)
Xilxes, que en castellano se dice Xilxes, alarga la costa con tramos largos y un casco retirado del agua. Hay zonas más abiertas, donde el servicio de quiosco queda lejos, y zonas más urbanas junto al núcleo playero. Elegid según queráis silencio o un baño a mano. El tren para en el pueblo, no en la toalla: el último tramo se hace en taxi, bus o a pie si os encaja la distancia de ese día, que conviene mirar en el mapa antes de bajar del vagón con el cubo.
El viento se nota en los tramos sin edificio que lo corte. Una mañana de gregal puede ser incómoda para niños pequeños aunque la foto del anuncio saliera lisa. Dad media vuelta hacia el paseo si la arena vuela; no es un fracaso del viaje.
Moncofa (Moncófar)
Moncofa, Moncofa en castellano, añade el puerto deportivo al uso de la playa. Por la mañana se ve movimiento de embarcaciones pequeñas y el paseo de la dársena funciona aunque no os bañéis. La orilla que uséis puede estar al norte o al sur del puerto: son paseos distintos, y el sol y el viento no pegan igual. Elegid uno y dejad el otro para otro día si seguís en la zona.
Después de un temporal, la arena cambia de anchura. Una foto de archivo no mide el metro de orilla de esta semana. Mirad al llegar dónde está la línea de resaca y no plantéis la sombrilla en la zona donde barre la ola. El socorrismo, otra vez, es de temporada: fuera de esas fechas nadáis bajo vuestra propia decisión.
Puçol y El Puig
Puçol tiene playa de pueblo costero, con huerta detrás del núcleo y parada de Cercanías que facilita venir desde Valencia sin vehículo. El frente de arena y el centro no son el mismo punto: dejad el margen de un trayecto corto. Es una orilla práctica, de servicios de población, no una cala escondida. En domingo de calor llega gente de la ciudad; entre semana de septiembre se respira de otra manera.
El Puig separa de forma clara el monasterio y la playa. Quien suba al cenobio mercedario por la mañana no está, a la vez, vigilando la toalla. La orilla es más corta de ambición que la del Puerto y cumple para un baño después de la visita, o para un día que sea solo de agua. No intentéis ver el claustro en bañador ni secar la toalla en el muro del monasterio.